miércoles, 10 de octubre de 2012

capitulo 2


Una persona normal se habría asustado pero yo no era una persona normal, eso siempre lo supe.
No dejaba de contemplar al animal, era uno de los lobos más hermosos que había visto nunca, tenia el pelaje de color castaño claro con algunas franjas doradas y sus ojos eran verdes.

El animal estaba herido. Me acerque lentamente a él para no asustarlo, quería ver su pata que no dejaba de sangrar. Di un paso al frente con la mano alzada y con la palma hacia arriba, dándole a entender de que no le haría daño.
Volví a dar un paso hacia él, sabia que era arriesgado puesto que era un animal salvaje que ademas estaba herido, era impredecible y podría atacarme si  creía que yo suponía una amenaza.

El lobo gruñó y saltó hacia mí, pegué un grito pero el animal me sobrepasó y cayó encima de un hombre vestido de negro. Apareció de la nada. El lobo tenia en sus fauces al desconocido, le estaba matando y yo no era capaz de hacer nada, el miedo me había paralizado, quise gritar para que alguien ayudara a ese pobre desventurado pero si lo hacia matarían al lobo y eso no podía permitirlo.

Di un paso al frente, cuando me di cuenta de que el desconocido había dejado de moverse. Estaba muerto, aquel hombre inocente estaba muerto.
Miré al lobo y este me devolvió la mirada como diciéndome: “Soy un lobo ¿que esperabas?”
Se giró hacia mí y dí un paso atrás hasta quedar de espaldas a la pared. Me miró fijamente se acerco más a mí, mientras yo me pegaba mas a la pared.
Ese lobo era peligroso, ya había matado a un hombre y estaba segura de que yo seria su siguiente víctima.

El animal seguía acercándose a mí, cerré los ojos con fuerza esperando sentir sus dientes clavándose en mi cuello pero lo único que sentí fue un aire cálido y el roce de algo húmedo que me tocaba la cara. Abrí los ojos despacio y me tope con su mirada, intensa, profunda y muy humana. Unos ojos verdes que me miraban con una intensidad increíble.
Alcé la mano para acariciarle pero su cuerpo se tensó, dio un paso atrás, sus orejas se levantaron y su pelaje se erizo, empezó a gruñir, miro una vez tras de sí y volvió a saltar pero esta vez para desaparecer en la oscuridad.

El corazón me latía desenfrenadamente, me fije en el cadáver del desconocido, pero para mi asombro, este estaba desapareciendo ante mis ojos, se desvanecía como humo sin dejar rastro alguno de su existencia.
Quise gritar pero me había quedado sin voz. ¿Que era lo que estaba pasando allí?