Bueno ya se que no mucha gente me sigue pero este mensaje es para los pocos que si me leen y que no se si aun siguen ahi jajjjaja
Lo primero es pedir disculpas por no haber publicado nada durante este tiempo pero la culpa he de hecharsela a mis sobrinos que me han dejado sin portatil, ademas del hecho de que tengo que estudiar mucho ultimamente ya que el bachillerato nunca es facil.
Asi que mientras tenga este reemplazo publicaré todo lo que pueda.
Besos de una ninfa
fantassyWorld
sábado, 28 de diciembre de 2013
miércoles, 10 de octubre de 2012
capitulo 2
Una persona normal se habría asustado pero yo no era una persona normal, eso siempre lo supe.
No dejaba de contemplar al animal, era uno de los lobos más hermosos que había visto nunca, tenia el pelaje de color castaño claro con algunas franjas doradas y sus ojos eran verdes.
El animal estaba herido. Me acerque lentamente a él para no asustarlo, quería ver su pata que no dejaba de sangrar. Di un paso al frente con la mano alzada y con la palma hacia arriba, dándole a entender de que no le haría daño.
Volví a dar un paso hacia él, sabia que era arriesgado puesto que era un animal salvaje que ademas estaba herido, era impredecible y podría atacarme si creía que yo suponía una amenaza.
El lobo gruñó y saltó hacia mí, pegué un grito pero el animal me sobrepasó y cayó encima de un hombre vestido de negro. Apareció de la nada. El lobo tenia en sus fauces al desconocido, le estaba matando y yo no era capaz de hacer nada, el miedo me había paralizado, quise gritar para que alguien ayudara a ese pobre desventurado pero si lo hacia matarían al lobo y eso no podía permitirlo.
Di un paso al frente, cuando me di cuenta de que el desconocido había dejado de moverse. Estaba muerto, aquel hombre inocente estaba muerto.
Miré al lobo y este me devolvió la mirada como diciéndome: “Soy un lobo ¿que esperabas?”
Se giró hacia mí y dí un paso atrás hasta quedar de espaldas a la pared. Me miró fijamente se acerco más a mí, mientras yo me pegaba mas a la pared.
Ese lobo era peligroso, ya había matado a un hombre y estaba segura de que yo seria su siguiente víctima.
El animal seguía acercándose a mí, cerré los ojos con fuerza esperando sentir sus dientes clavándose en mi cuello pero lo único que sentí fue un aire cálido y el roce de algo húmedo que me tocaba la cara. Abrí los ojos despacio y me tope con su mirada, intensa, profunda y muy humana. Unos ojos verdes que me miraban con una intensidad increíble.
Alcé la mano para acariciarle pero su cuerpo se tensó, dio un paso atrás, sus orejas se levantaron y su pelaje se erizo, empezó a gruñir, miro una vez tras de sí y volvió a saltar pero esta vez para desaparecer en la oscuridad.
El corazón me latía desenfrenadamente, me fije en el cadáver del desconocido, pero para mi asombro, este estaba desapareciendo ante mis ojos, se desvanecía como humo sin dejar rastro alguno de su existencia.
Quise gritar pero me había quedado sin voz. ¿Que era lo que estaba pasando allí?
lunes, 7 de mayo de 2012
El Reino Perdido
CAPITULO 1 Encuentro
El profundo olor a rancio me despertó, seguía encadenada a la fría pared de roca, podía oír a las ratas a mi alrededor, escalofríos recorrían mi cuerpo apenas cubierto por unos harapos. No sabia cuanto tiempo había pasado desde mi cautiverio, podrían haber sido meses o incluso años. Los pasos que resonaban en las paredes me avisaban de que mi tortura iba a empezar de nuevo, todas las noches era lo mismo, cerré los ojos con fuerza, no quería darle el gusto de que viera el dolor en ellos. Mi secuestrador se inclino hacia mí, podía sentir su aliento en mi rostro dolorido, unos dedos callosos acariciaron mi mejilla, intenté apartar la cara pero me sujeto con fuerza. Sus ojos eran dos ascuas que ardían el la oscuridad reinante de la celda, el maldito sonrió con desprecio, un escalofrío me recorrió por entero cuando le miré. Había algo en su expresión que me dijo que este seria mi fin. Al menos dejaría de sufrir para siempre.
- ¡Sky! ¡Skylar! -. Una voz estridente me despertó de la pesadilla que se había colado en mi cabeza como un ladrón. Mi frente estaba perlada por el sudor frío, los recuerdos estallaron en mi cerebro, filas y filas de imágenes desfilaban ante mí: yo encadenada en la pared, los ojos de fuego en la oscuridad.
Mi compañera de habitación Kelly estaba encima de mí, mirándome como si hubiera decidido vestirme de rana para el baile del instituto.
Me incorporé y apoyé en el cabecero de la cama, mirando enfadada a Kelly por despertarme tan temprano un sábado, pero estaba parloteando como una loca, así que no me hacia mucho caso. Kells no dejaba de hablar acerca del baile de la escuela pero mi mente se encontraba a kilómetros de distancia.
Entré al baño y abrí la ducha, solo quería que el agua caliente se llevara consigo los restos de esa horrible pesadilla. No dejaba de pensar en esa fría cárcel aunque mas que una cárcel era una cueva. Un escalofrío me recorrió a pesar del agua caliente de la ducha.
Estaba metida en mis pensamientos cuando el grito de Kelly me espabiló dándome un susto de muerte.
Salí del baño corriendo, asustada por sus gritos.
-¡Oh, Dios mio esto no puede ser, no puede estar pasando!- Kelly estaba frente al espejo y no paraba de mirarse fijamente, horrorizada.
- ¿Kells? ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué gritas?
Con las lágrimas a punto de caer me miró.
- ¡Oh Sky, es lo peor que me podría haber pasado nunca! – La miré extrañada – ¡Me ha salido un grano! ¿Qué voy hacer ahora? No puedo ir así al baile.
No me lo podía creer, estaba montando todo ese escándalo por un grano.
- Kells aun quedan dos semanas para el baile de fin de curso - ¿No crees que es un poco pronto para preocuparse de estas tonterías?
Me lanzó una mirada asesina
-¿Tonterías?- sus ojos lanzaban llamas – Para ti podrán ser tonterías porque tu no necesitas estar perfecta. No todos hemos nacido con tu increíble belleza ¿sabes?
- Oh, venga ya Kells, no seas ridícula, tu eres la chica mas guapa que he conocido, no se por qué te comparas conmigo.
- Solo me lo dices para que no me enfade, a ti no te hace falta estar perfecta todo el tiempo.
- Ni a ti tampoco – Mira, se acabó la discusión, aun quedan dos semanas, seguro que encontraremos algo para acabar con ese grano que tanto te preocupa.
Kelly sonrió, siempre que se enfadaba por este tipo de cosas tendía a comportarse como una niña pequeña.
Ya no sabia como hacer para que dejara de ponerse histérica por el estúpido baile, desde que Andrew le pidiera salir, estaba como loca, llevaba meses preparándose para el baile. Aunque es cierto que desde que empezaron a salir estaba más feliz y radiante que antes.
Hacia calor, así que decidí ponerme unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta de tirantes. Después del desayuno salimos a la calle, el sol irradiaba calor como no lo había hecho nunca. Lo fines de semana en el internado los pasábamos fuera pero para las internas teníamos toque de queda hasta las diez por eso solíamos salir tan pronto.
Cuando mis padres adoptivos me enviaron al internado hace dos años pensé dos cosas en ese momento, la primera fue que iban a abandonarme, otra vez, pues mis padres biológicos me abandonaron a la puerta de su casa. La segunda cosa que pensé después de darme cuenta que no lo iban a hacer fue si el internado seria mixto o no.
Kells era la típica chica desinhibida y alocada, que tenia como prioridad mantener su estatus de popularidad en todas partes. Siempre tenia que ir perfecta y bien arreglada allá donde fuera.
El profundo olor a rancio me despertó, seguía encadenada a la fría pared de roca, podía oír a las ratas a mi alrededor, escalofríos recorrían mi cuerpo apenas cubierto por unos harapos. No sabia cuanto tiempo había pasado desde mi cautiverio, podrían haber sido meses o incluso años. Los pasos que resonaban en las paredes me avisaban de que mi tortura iba a empezar de nuevo, todas las noches era lo mismo, cerré los ojos con fuerza, no quería darle el gusto de que viera el dolor en ellos. Mi secuestrador se inclino hacia mí, podía sentir su aliento en mi rostro dolorido, unos dedos callosos acariciaron mi mejilla, intenté apartar la cara pero me sujeto con fuerza. Sus ojos eran dos ascuas que ardían el la oscuridad reinante de la celda, el maldito sonrió con desprecio, un escalofrío me recorrió por entero cuando le miré. Había algo en su expresión que me dijo que este seria mi fin. Al menos dejaría de sufrir para siempre.
- ¡Sky! ¡Skylar! -. Una voz estridente me despertó de la pesadilla que se había colado en mi cabeza como un ladrón. Mi frente estaba perlada por el sudor frío, los recuerdos estallaron en mi cerebro, filas y filas de imágenes desfilaban ante mí: yo encadenada en la pared, los ojos de fuego en la oscuridad.
Mi compañera de habitación Kelly estaba encima de mí, mirándome como si hubiera decidido vestirme de rana para el baile del instituto.
Me incorporé y apoyé en el cabecero de la cama, mirando enfadada a Kelly por despertarme tan temprano un sábado, pero estaba parloteando como una loca, así que no me hacia mucho caso. Kells no dejaba de hablar acerca del baile de la escuela pero mi mente se encontraba a kilómetros de distancia.
Entré al baño y abrí la ducha, solo quería que el agua caliente se llevara consigo los restos de esa horrible pesadilla. No dejaba de pensar en esa fría cárcel aunque mas que una cárcel era una cueva. Un escalofrío me recorrió a pesar del agua caliente de la ducha.
Estaba metida en mis pensamientos cuando el grito de Kelly me espabiló dándome un susto de muerte.
Salí del baño corriendo, asustada por sus gritos.
-¡Oh, Dios mio esto no puede ser, no puede estar pasando!- Kelly estaba frente al espejo y no paraba de mirarse fijamente, horrorizada.
- ¿Kells? ¿Qué es lo que te pasa? ¿Por qué gritas?
Con las lágrimas a punto de caer me miró.
- ¡Oh Sky, es lo peor que me podría haber pasado nunca! – La miré extrañada – ¡Me ha salido un grano! ¿Qué voy hacer ahora? No puedo ir así al baile.
No me lo podía creer, estaba montando todo ese escándalo por un grano.
- Kells aun quedan dos semanas para el baile de fin de curso - ¿No crees que es un poco pronto para preocuparse de estas tonterías?
Me lanzó una mirada asesina
-¿Tonterías?- sus ojos lanzaban llamas – Para ti podrán ser tonterías porque tu no necesitas estar perfecta. No todos hemos nacido con tu increíble belleza ¿sabes?
- Oh, venga ya Kells, no seas ridícula, tu eres la chica mas guapa que he conocido, no se por qué te comparas conmigo.
- Solo me lo dices para que no me enfade, a ti no te hace falta estar perfecta todo el tiempo.
- Ni a ti tampoco – Mira, se acabó la discusión, aun quedan dos semanas, seguro que encontraremos algo para acabar con ese grano que tanto te preocupa.
Kelly sonrió, siempre que se enfadaba por este tipo de cosas tendía a comportarse como una niña pequeña.
Ya no sabia como hacer para que dejara de ponerse histérica por el estúpido baile, desde que Andrew le pidiera salir, estaba como loca, llevaba meses preparándose para el baile. Aunque es cierto que desde que empezaron a salir estaba más feliz y radiante que antes.
Hacia calor, así que decidí ponerme unos pantalones cortos vaqueros y una camiseta de tirantes. Después del desayuno salimos a la calle, el sol irradiaba calor como no lo había hecho nunca. Lo fines de semana en el internado los pasábamos fuera pero para las internas teníamos toque de queda hasta las diez por eso solíamos salir tan pronto.
Cuando mis padres adoptivos me enviaron al internado hace dos años pensé dos cosas en ese momento, la primera fue que iban a abandonarme, otra vez, pues mis padres biológicos me abandonaron a la puerta de su casa. La segunda cosa que pensé después de darme cuenta que no lo iban a hacer fue si el internado seria mixto o no.
Pasamos junto a una tienda de cosméticos, Kelly
entró y tuve que seguirla, sino a la vuelta tendría que soportar su
berrinche. A mí en realidad nunca me había importado mucho mi
aspecto, no soy del tipo de chica que se pasa la vida delante del
espejo.
Después de recorrernos la tienda entera en busca de
la dichosa crema, fuimos al centro comercial, el lugar de encuentro
de miles de adolescentes. Las vacaciones estaban a la vuelta de la
esquina por lo tanto había mas ajetreo de lo habitual.
El centro comercial estaba abarrotado de
adolescentes que disfrutaban de un fin de semana tranquilo antes de
los duros exámenes finales, Kelly y yo decidimos darnos una vuelta
para ver los vestidos de fiesta para el baile. Estaba ansiosa por que
ese día llegara sin embargo a mi me traía sin cuidado, después de
probarnos unos cuantos vestidos, nos decidimos por dos que realmente
eran preciosos.
El vestido de Kelly era de color azul marino y de
tirantes finitos que se ceñía al cuerpo, mientras que el mio era
rojo, sin tirantes y dejaba la espalda al aire.
Cuando terminamos de pagar los vestidos seguimos por
la sección de calzado y complementos, y después acabamos en la
heladería.
Decidimos sentarnos en una de las mesas en la
terraza, a veces me gustaba ver a la gente pasar, me abstraía a
menudo pensando en como eran sus vidas, y de tan distraída como
estaba no me di cuenta de que Kelly miraba fijamente hacia otra mesa
a la vez que me hablaba.
- Oye Skylar ese chico tan mono de allí no para de
mirarte, creo que le gustas – sonreía con picardía. Me di la
vuelta para mirar y allí estaba él, tres mesas por delante de
nosotras. Me miraba fijamente, como si quisiera taladrarme con la
mirada.
Es cierto que era guapo, tendría más o menos mi
edad unos diecisiete o dieciocho años, era alto y fibroso pero algo
desgarbado, como alguien que no ha terminado de crecer, su pelo era
de color castaño pero un poco mas oscuro que el mio, de tez morena,
por un instante pensé que era del tipo de chico que se pasa el día
en el solárium. Pero lo que más me llamó la atención fueron sus
ojos, de un azul intenso, como el cielo del verano.
Me puse un poco nerviosa cuando me di cuenta de que
mientras yo le examinaba, él seguía mirándome fijamente.
Quería decirle algo pero no sabía el que, ni
siquiera le conocía, era un extraño para mí sin embargo ¿Por qué
no dejaba de mirarme de esa forma? Empecé a enfadarme, le di la
espalda y me puse derecha. A todo esto Kelly no paraba de reír, se
lo estaba pasando en grande.
- ¿Por qué será que cada vez que un chico se
interesa por ti, tu te pones a la defensiva?
La miré con el ceño fruncido, Kells siempre se
reía de mí ante mis reacciones con el sexo opuesto, pensaba que les
temía o algo así pero lo cierto es que a mi no me interesaba ningún
chico, al menos no del internado.
Le pedí a Kelly que nos fuéramos de allí, pues ya
no me sentía cómoda. Le dije que diéramos una ultima vuelta antes
de ir casa de una amiga. Normalmente en el internado no nos dejaban
dormir fuera pero gracias a mi padre, Kelly y yo conseguimos que nos
dejaran ir a pasar la noche con nuestra amiga Tiffany. Miré el reloj
y me di cuenta de que era ya muy tarde.
Era el cumpleaños de Tiffany, e iba a celebrarlo en
la discoteca de su primo, Jared. Para cuando llegamos a su casa, eran
ya las once y media pasadas. Nos preparamos para salir, en la calle
el bochorno hacia que la gente estuviera más animada.
Jared salió a recibirnos y nos condujo a la zona
VIP del bar, era joven, no tendría más de veintitrés años. Era un
chico simpático, gracioso, y guapo. Se parecía mucho a Tiffany,
ambos eran rubios y con los ojos grises, solo que Tiffany era un poco
mas bajita que su primo y que esta tenia la piel clara como la
porcelana mientras que Jared tenia la piel como el chocolate con
leche, recordé entonces que el padre de Jared era negro y por eso
desde muy pequeño tuvo que soportar toda clase de gilipolleces.
Un sentimiento afloró en mi pecho, simpatía hacia
aquel chico tan mono y dulce. Jared se dio cuenta que le estaba
mirando fijamente y sonrió.
- Espero que te esté gustando lo que ves – Se
río.
Me encendí como una bombilla, las demás no paraban
de reírse, agache la cabeza y fije la mirada al suelo.
- Bueno chicas, podéis
pedir lo que queráis, esta noche invita la casa - dijo – además
si no os invito yo cualquiera puede quitarme ese privilegio. Ahora me
tengo que ir, pasároslo bien y disfrutad de la fiesta.
Desde la pista de baile Kells me hacia señas para que saliera a
bailar. Pero desistió cuando un chico se acercó a ella y la tomó
de las caderas, una enorme sonrisa se dibujo en su rostro.Kells era la típica chica desinhibida y alocada, que tenia como prioridad mantener su estatus de popularidad en todas partes. Siempre tenia que ir perfecta y bien arreglada allá donde fuera.
Yo por mi parte
era un poco mas recatada que ella, pero solo un poco.
Me acerqué a la
barra a pedir nuestras bebidas, a excepción de Tiffany, Kells y yo
no teníamos edad para beber así que pedí unos refrescos y regresé
a la mesa.
Llevábamos horas
en la discoteca de Jared todas las chicas estaban en la pista de
baile moviendo sus cuerpos al son de la música balanceándose
suavemente pegadas a sus respectivos ligues.
No me había
levantado del sitio en toda la noche, no tenia ganas de nada , salvo
de volver a ver a mi chico misterioso.
Sus ojos se
habían quedado grabados en mi memoria, tenían algo salvaje y
peligroso que me atraía.
De repente todo
quedo en blanco, mi mente y todo lo que había en ella voló y solo
quedo un ritmo urgente de una canción que no podía ignorar, cerré
los ojos, me sentía en otra parte.
Mi cuerpo había
tomado el control de mi cerebro, me movía. Sí, me estaba moviendo
aunque lo mas acertado seria decir que estaba bailando.
Sin saber como me
encontraba en la pista de baile, la música retumbaba en cada fibra
de mi ser. Bailaba.
Seguí
balanceándome al son de la música cuando sentí el roce de otro
cuerpo detrás de mí, no sabia como pero sabia que era mi chico
misterioso.
Me giré para
mirarle, sus ojos verdes me atraparon con una mirada profunda y fija,
no desvié la vista, quería grabar en mi memoria cada facción de su
hermosa cara, sus ojos salvajes y brillantes,su nariz un poco
torcida, los duros ángulos de su mandíbula, su boca, su deliciosa
boca, sus labios carnosos y suaves.
Sus manos me
agarraban de la cintura, su mirada se poso en mí durante un instante
que me pareció una eternidad, quería seguir así, envuelta en su
abrazo.
Bajó la mirada
hacia mis labios y por un segundo creí que iba a besarme, se acercó
a mí pero su boca erró el camino y sus labios se dirigieron a mi
oído. Noté su cálido aliento en mi nuca.
-Lárgate de
aquí.
Me quedé fría,
creía haber escuchado mal.
Para cuando abrí
los ojos, él ya se alejaba entre la multitud, la furia y la
impotencia se encendieron en mi interior.
¿Pero quien se
creía él para darme ordenes? ¿Como se atrevía siquiera ha hacerme
esto?
Le seguí por la
discoteca hasta la discoteca, la entrada estaba abarrotada de gente
que salia a fumar y de aquellos que aun esperaban para entrar, el
humo de los cigarrillos me irritaba los ojos y la garganta. Odiaba a
los fumadores.
Salí fuera, pero
aun así no conseguía verle por ningún lado, recorrí unos cuantos
metros pero solo conseguí ver calles desiertas y callejones oscuros.
Me giré
dispuesta a volver a la discoteca cuando oí unos gruñidos en un
callejón cercano, me acerque un poco, y lo que vi me dejo
paralizada.
Un lobo, un lobo
enorme.
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